Paola ‘La Wera’ Kuri | “Yo quería ser detective, policía, pelear contra el dragón. Quería ser el príncipe, no la princesa”: la inspiradora historia de la gran impulsora del fútbol femenil en México

Renunciar a tu mayor sueño cuando estás a punto de cumplirlo puede parecer un fracaso, pero Paola Kuri dice que fue la clave de su éxito.

La principal impulsora de la primera liga femenina de futbol en México, más conocida como “La Wera” Kuri, asegura que transformar su ambición de ser futbolista profesional por luchar para que otras lo consiguieran terminó por convertirse en “el motor más fuerte” de todo lo que hace.

Directa y divertida al hablar, a los 32 años acaba de publicar su primer libro, “Tiempo de ser tú”, en el que comparte iluminadoras anécdotas sobre el recorrido hasta crear el primer torneo femenil en su país y los retos a los que se enfrentó. Los rechazos, los insultos, las amenazas.

“No solo es un libro de fútbol, sino un libro de sueños. Es una guía para regresarnos a nosotros mismos y recordarnos que hay que hacer lo que amamos”, dice con emoción la mujer detrás de la campaña #FutSinGénero, el movimiento con el que promueve la participación de las mujeres en la cancha.

Paola Kuri participará en un evento digital del Hay Festival Querétaro, que se realiza entre el 2 y el 7 de septiembre.

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Rayita

Dices en tu libro que llevas toda la vida jugando al fútbol, ¿cómo empezó tu historia de amor por este deporte?

Realmente, me encantaría regresar en el tiempo y poder entender de dónde viene mi amor por la pelota porque yo solo recuerdo tenerlo de toda la vida. Era lo que más me gustaba hacer.

La historia es curiosa porque no tenía ninguna referencia directa, no es como que mi papá lo jugaba o algo así…

El tema es que acá el futbol es un deporte de hombres, y cuando yo jugaba, hace veintitantos años, no era nada común.

Paola Kuri
Image caption”Tiempo de ser” es el libro autobiográfico en el que Kuri relata su experiencia desafiando estereotipos de género en el fútbol.

Siempre jugué con puros niños, hasta los 18 años, y eternamente con la premisa de que en el entorno —a nivel social, escolar, familiar— me decían ‘eso no es para ti; tú eres niña y las niñas no juegan al fútbol’.

Aquí en México hay un tema cultural, que creo que viene de generaciones, de que el fútbol representa a hombres fuertes, rudos, y que si la mujer entra ahí, de alguna manera está rompiendo con eso.

¿Cómo enfrentabas tú esa situación? ¿Se te hizo difícil?

Sí, fue muy fuerte. Sufrí mucho bullying y mucho estrés. Siempre recibía algún adjetivo calificativo negativo. Tener que estar peleando constantemente contra eso era horrible.

A mí me gustaba el fútbol, me gustaba jugar con espadas y con pistolas. Yo quería ser detective, policía, pelear contra el dragón. Quería ser el príncipe, no la princesa.

Era muy duro porque todo lo que me gustaba hacer eran cosas o juegos que se veían para niños…. y mis abuelitas me querían meter al ballet y ponerme un tutú rosa Jajaja.

Recuerdo que llevaba años queriéndole pedir a Santa Claus unos guantes de portero, un balón y unos tacos. Un año me atreví a hacerlo y mandé mi cartita. Estaba nerviosísima, esa noche no dormí.

Cuando en la mañana me asomé al árbol, vi que estaban todos mis regalos, pero eran de color rosa.

Era una manera muy sutil de decirme: “Está padrísimo que juegues al fútbol, pero no te olvides que de que eres una niña”.

¿Hay algún partido que recuerdes con más intensidad durante aquella primera etapa jugando al fútbol?

Mi libro arranca con un capítulo que se llama “El comienzo no es de chocolate”. Viene de estar jugando a algo que acá llamamos “cascaritas”, que es cuando se arma un partidito chiquito con primos o con gente conocida.

Se armó la cascarita en un lugar al que fuimos a vacacionar y había dos capitanes, uno por equipo. Los dos niños, por supuesto.

Y uno agarró y dijo: “Las niñas dos por uno porque son de chocolate”, un modismo que tenemos aquí en México para decir que algo no vale lo suficiente.

Me acuerdo que sentí que ese chavito me quitaba valor solo por ser niña. Así que agarré el balón, me fui a la portería y marqué gol empezandito el partido.

Él no dejó de molestarme, de llamarme marimacha y de decirme que me fuera a jugar a la casita, que el fútbol es para niños. Yo tenía unos 11 años.

Paola Kuri
Image captionPaola Kuri tiene ahora 32 años.

Pero así era la historia de mi vida: siempre la última a quien escogían o a quien pasaban el balón.

Tenía que ganarme mi lugar en la cancha porque cada vez que yo llegaba, preguntaban qué hacía allí y asumían que jugaba malísimo. Nunca me daban el beneficio de la duda, siempre tenía que demostrar más.

Era como amenazar un espacio que les corresponde a ellos, donde nosotras no tenemos cabida.

Así que decidiste reclamar ese espacio…

Así es. Yo siento que desde chiquita tuve que estar defendiendo constantemente lo que yo amaba ser y quien yo quería ser, en contra de una sociedad que me marcaba que tenía que ser completamente diferente.

Pero cuando tú eres chiquito no pones juicio de género ni etiquetas las pasiones. Haces eso porque te gusta, y ya de ahí en adelante viene toda la pelea…

¿Y cómo empezó tu “pelea” por ganarle terreno al fútbol masculino?

Cuando ya había entrado en el equipo femenil, conocí a una chava que me invitó a escribir en un blog de empresarias deportistas que se llamaba “Ellas también saben”.

La idea era platicar cómo el deporte te da actitudes para el emprendimiento y los negocios. Y un día escribí un artículo que se hizo viral sobre igualdad de género en el fútbol.

Era el mundial femenil del 2015 y a México le fue fatal, y toda la gente atacó a las jugadoras diciendo que eran pésimas y que ojalá nunca volvieran a jugar.

Yo defendí al equipo. Que hubieran podido llegar al mundial ya de por sí era un gran logro, considerando que jugaban en circunstancias terribles: sin salario, con uniformes prestados de los hombres y buscando todos los recursos para poder llegar a entrenar.

Había días en que me decía: “¿qué estoy haciendo? ¿cómo puedo tan siquiera imaginar que voy a ganar esta batalla contra el sistema?”

Fue muy fuerte porque ella pasó de ser una amiga muy cercana, con la que había compartido cancha, a entrar en el sistema y volverse parte de él. Todo lo que yo buscaba promover y hacer iba en contra de lo que muchos querían. Les molestaba que se me reconociera.

Me convertí en una enemiga pública de las instituciones que representan el fútbol por promover el fútbol femenil.

Luego me buscaron de un periódico deportivo para hacerme una entrevista de mi campaña de fútbol por la viralización del artículo.

Yo no tenía una campaña como tal ni había planeado nada pero pensé: “pues ahorita armamos una”. Y me eché la capa al hombro, como decimos acá.

Después de esa entrevista me empezaron a buscar de tele, de radio, de revistas y de otros periódicos.

Sin darme cuenta, ya traía lista toda una campaña de comunicación a favor del fútbol femenino en México (#FutSinGénero).

Y llegaste a las altas esferas…

Sí. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF), que es el organismo más importante de fútbol en México, me mandó llamar.

Yo pensé: “Este va a ser el mejor día de mi vida. La FMF está interesada en mi proyecto y seguro van a querer armar la Liga, ¡vamos a hacer algo increíble!”.

Pero terminó siendo todo lo contrario.

Paola Kuri
Image captionKuri dice que siempre supo que quería ser futbolista.

Dentro del manejo del futbol, hay temas muy políticos y muy oscuros. Me dijeron que dejara de hacer lo que estaba haciendo —y no de la mejor manera— porque no venía con sus intereses.

Después me enteré de que había un proyecto de desarrollo para el fútbol femenil en México y que ese dinero estaba siendo desviado.

Yo salí de ahí con la sensación de que había sido el peor día de mi vida. Son instituciones muy poderosas y muy mafiosas, y si no estás en la línea de ellos, fácilmente te pueden hundir.

¿Cómo lograste que no lo hicieran?

Pues ahí (en octubre de 2016) yo ya tenía la fortuna de conocer a futbolistas famosos y a otras figuras públicas de aquí de México, que me habían estado acompañando en el desarrollo de #FutSinGénero.

Me dijeron que si estaba incomodando al sistema era porque lo estaba haciendo bien, y no solo no debía de parar, sino que tenía que seguir y hacerlo más fuerte.

Así fue como saqué adelante la campaña en todas las redes sociales. En ella pedíamos la creación de la liga femenil. Para sorpresa de todos, incluso yo misma, tuvimos diez millones de impactos en un día.

No solo le llegó a la Liga y a la Federación, sino también a la FIFA, y bajo ese ojo global, hubo un foco rojo de por qué México no estaba haciendo lo que debía con el fútbol femenil.

Había días en que me decía: “¿qué estoy haciendo? ¿cómo puedo tan siquiera imaginar que voy a ganar esta batalla contra el sistema?”

La cosa se puso fuertísima porque empezó a haber reclamos de qué había pasado con el dinero y de por qué no se estaban haciendo las cosas, y la campaña empujó a la Liga y a la Federación a decir que iban a hacer una liga femenil, pero la gente que había seguido todo el proceso sabía que nosotras estábamos detrás de todo eso.

Y así fue como nació la primera liga profesional de fútbol femenil aquí en México.

¿Qué significa para ti haber liderado ese movimiento?

Me convertí, de alguna manera, en la figura pública más importante del fútbol femenil en México. Imagínate la responsabilidad y la carga que conlleva lograr eso… Y también toda la gente que te echas en contra.

Había días en que me decía “¿qué estoy haciendo? ¿cómo puedo tan siquiera imaginar que voy a ganar esta batalla contra el sistema? No tengo ni por dónde”. Me sentía my vulnerable, incluso con miedo.

Pero lo más cool fue cuando me empezaron a escribir chavas que querían jugar a fútbol, pero se sentían discriminadas por ser niñas y me contaban cómo mi historia las había inspirado.

Se seguían enfrentando a las mismas barreras que yo de niña.

Entonces aprendí que perseguir tus propios sueños te hace grande, pero perseguir un sueño colectivo te hace trascendente. Y un cambio real solo se logra a través de la trascendencia.

Paola Kuri

Noticia suministrada por bbc.

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